El presidente Sànchez critica la “acción militar ilegal” en Venezuela y la amenaza a la integridad de Groenlandia

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha realizado una firme advertencia este martes sobre las consecuencias de la reciente operación militar estadounidense en Venezuela. Durante una comparecencia ante los medios en París, tras la cumbre sobre Ucrania, Sánchez calificó dicha acción, que incluyó la captura del presidente Nicolás Maduro, como un «precedente terrible y muy peligroso». El líder español trazó un paralelismo histórico al afirmar que este movimiento «recuerda a otras invasiones guiadas por la sed de petróleo», dejando claro que España no permanecerá en silencio ante lo que considera flagrantes violaciones del derecho internacional.

Sánchez recordó que su Ejecutivo «nunca reconoció el Gobierno de Maduro» al considerar que su elección fue ilegítima y que infringió las reglas democráticas. Sin embargo, hizo hincapié en que, precisamente por defender la legalidad, «tampoco puede reconocer la legitimidad» de una acción militar que juzga «a todas luces ilegal». Esta postura subraya el compromiso declarado de España con un orden basado en normas, por encima de la actuación unilateral de cualquier potencia.

Crítica a las amenazas sobre Groenlandia y defensa del multilateralismo

En la misma intervención, el presidente Sánchez extendió su crítica más allá del caso de Venezuela. Alertó sobre las amenazas a la integridad territorial de estados europeos, afirmando: «Tampoco podemos aceptar que se amenace explícitamente la integridad territorial de un Estado europeo, como es el caso de Dinamarca». Esta declaración es una clara referencia a las tensiones recientes en torno a Groenlandia, territorio autónomo danés que ha sido objeto de declaraciones y presiones geopolíticas.

Frente a este escenario, Sánchez abogó por «reforzar el multilateralismo», es decir, la cooperación y el respeto a unas normas comunes entre naciones. Advirtió que este principio «por desgracia hoy está siendo debilitado» y defendió el «peso de las palabras» frente a la «ley del más fuerte». Según su análisis, el debilitamiento de este sistema pone en peligro «la prosperidad en el corto, medio y largo plazo» y la estabilidad global en su conjunto.

Presidente Pedro Sánchez durante su comparecencia en París, hablando sobre Venezuela

El posible papel de España en una transición en Venezuela

Ante la crisis desatada en Venezuela, Pedro Sánchez no se limitó a la condena, sino que esbozó una posible vía de actuación para España. Afirmó que el país «puede jugar un papel de mediación», que debería materializarse en «una transición» y, en última instancia, en «unas elecciones libres» para los venezolanos.

Sus declaraciones surgieron al ser preguntado por la nueva presidenta venezolana, Delcy Rodríguez, quien asumió el cargo tras los sucesos. Sánchez confirmó su intención de mantener el contacto tanto con Rodríguez como con el líder de la oposición, Edmundo González, a quien recordó que «vive, por cierto, en España». Paralelamente, fuentes del Ministerio de Asuntos Exteriores informaron de que el Gobierno español ha solicitado formalmente a las nuevas autoridades venezolanas la liberación inmediata de catorce presos políticos con doble nacionalidad hispano-venezolana, detenidos de forma «arbitraria».

Sánchez también recordó el compromiso humanitario de España con el pueblo venezolano, destacando que, bajo su presidencia, se han concedido «más de 200.000 permisos de residencia por razones humanitarias» a ciudadanos que huyeron de la persecución del régimen de Maduro.

Debate parlamentario sobre el envío de tropas españolas a Ucrania

Otro de los anuncios clave de la comparecencia en París giró en torno al conflicto en Ucrania. Sánchez reveló que se reunirá con «la mayoría de grupos parlamentarios» para debatir cómo debería sumarse España al esquema de garantías de seguridad para una paz «sólida y duradera» una vez se produzca un alto el fuego.

Este debate incluirá examinar la implicación de España tanto en la futura reconstrucción económica del país como en el despliegue de «garantías de seguridad». De manera significativa, Sánchez explicó que «el Gobierno de España planteará el que podamos abrir la puerta a una participación de capacidades militares en Ucrania». Esto implica que se pondrá sobre la mesa la posibilidad real de enviar tropas a Ucrania como elemento disuasorio ante una posible nueva agresión rusa.

Este planteamiento se enmarca dentro de la llamada Coalición de Voluntarios, integrada por una treintena de países como Reino Unido, Alemania, Francia, Canadá o Japón. El acuerdo contempla el posible uso de «capacidades militares, apoyo logístico y de inteligencia» en caso de una nueva invasión rusa tras un eventual alto el fuego. Además, el texto establece un «mecanismo liderado por Estados Unidos» para verificar el cese de hostilidades, un punto que Sánchez no detalló pero que forma parte del marco general discutido.